Vida fuera de control
La receta del éxito no pide mucho. Casi nada, en verdad. Dice que uno tiene que estudiar justamente lo que le gusta, conseguirse un trabajo de ensueño y consagrarse en él, comprar carro y casa propia, hallar a su alma gemelísima, tener hijos, disfrutar con calma la vida, tener una salud impecable, ahorrar lo suficiente para un retiro tranquilo y, además, verse estupendamente bien. Pero como nadie es de piedra, entre los desafíos cotidianos, las expectativas sociales y las ilusiones individuales, evidentemente hay quienes se frustran o se deprimen alguna vez porque no tienen el álbum completo. "Cuando estamos conformes con lo que tenemos, nos sentimos bien. Estamos tranquilos, de buen humor y bien ubicados con respecto a las capacidades y necesidades de nuestro yo interno", explica la psiquiatra Eva Salas. "Pero cuando hay una inconformidad importante, nos comparamos con lo que el otro sí tiene y que yo no tengo, a veces a un nivel muy inconsciente. En una `crisis existe...